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COMER MEJOR PARA ENVEJECER MEJOR
La idea de que a través de una alimentación óptima se puede mejorar el nivel de vida de las personas al llegar a la etapa de la ancianidad es un área de creciente interés para la comunidad científica en todo el mundo
Los buenos hábitos nutricionales jamás envejecen. Debe de ser variada para evitar carencias y aburrimiento para comer. Alimentarse bien lo ayudará a mantenerse fuerte y permitirá que su cuerpo se defienda mejor.
El segmento de la población que más rápido está creciendo es el de las personas de más de 65 años y es importante tomar conciencia de las necesidades que este grupo tendrá.
Desafortunadamente, muchos miembros de este grupo no se están nutriendo adecuadamente para mantenerse saludables. La desnutrición en las personas de más edad es una condición compleja causada por muchos factores que van desde la soledad hasta problemas de invalidez que impiden procurarse una alimentación adecuada. Se trata de un grave problema de salud pública en México aun poco atendido.
Estos factores—físicos, mentales, sensoriales, económicos y sociales influyen en la alimentación y pueden causar pérdida de peso, desnutrición y deteriorar el sistema inmunológico o de defensa ante canceres o infecciones de consecuencias mortales.
¿Cómo funciona el sentido del gusto?
Sentimos el gusto de la comida cuando ciertos productos químicos presentes en los alimentos y en bebidas entran en contacto con las papilas gustativas las cuales están dispersas por: toda la boca, lengua, garganta y esófago. Los alimentos las estimulan durante la masticación y deglución, los movimientos de la lengua realzan las sensaciones de sabor. Complejas interacciones se producen dentro y entre las papilas gustativas, que están repletas de terminaciones nerviosas, para diferenciar los gustos o sabores más importantes y comunes y son cuatro: dulce, salado, amargo y ácido. Sin embargo, existen estudios que demuestran que el sentido del gusto va más allá de estos cuatro componentes. Otras calidades del gusto pueden incluir a los sabores metálicos (de los componentes ferrosos de los medicamentos) y a tiza (de las sales de calcio). Existe también un sabor llamado umami o sabroso que se usa para describir el gusto y la sensación del glutamato, un aminoácido que se halla en las proteínas y en el resaltador del sabor, glutamato monosódico. Además de incorporar sabor a los alimentos, también existen otras sensaciones gustativas cerebrales como las que se derivan de las comidas grasas. También interviene el sistema nervioso del trigémino, o 'terminaciones nerviosas libres' que se distribuyen en la boca y en la nariz y que se conectan con el cerebro detectando factores más irritantes como los chiles picantes y la pimienta negra, a las sensaciones refrescantes como la menta y el gas de las bebidas carbonatadas. Estos complejos elementos deteriorados por la edad hacen perder el apetito.
¿Cómo funciona el sentido del olfato?
Olemos cuando los receptores nerviosos de nuestra nariz envían mensajes al cerebro. El sentido del olfato juega un papel importante en la percepción de los alimentos Los sentidos bucal y nasal, interactúan y se combinan aumentando las percepciones sensoriales que recibimos. Los olores también pueden crear respuestas emocionales a los alimentos. Los olores pueden crear respuestas positivas y negativas frente a un determinado alimento. Una respuesta positiva puede mejorar el deseo de comer, debido a que guardamos en nuestro cerebro memoria de olores y sabores; que nos motivan a comer y seguir viviendo.
¿Cómo influyen estos cambios en el gusto y en el olfato?
El deterioro de los sentidos del gusto y del olfato es algo normal en el proceso de envejecimiento de muchas personas. El deterioro de los sentidos que viene aparejado con el envejecimiento. Como resultado, las papilas gustativas y los receptores olfativos no funcionan tan bien como en la juventud, lo que origina una disminución en los sentidos del gusto y del olfato disminuyendo el deseo de alimentarse. Además de los procesos normales de envejecimiento, existen enfermedades y condiciones de salud crónicas que pueden afectar directamente a los sentidos del gusto y del olfato, como por ejemplo, el mal de Parkinson, la diabetes mellitus, el mal de Alzheimer, el hipotiroidismo y otros. Algunos medicamentos también pueden interferir con los sentidos y disminuir el apetito.
¿Se puede hacer algo para mejorar los hábitos alimenticios de los ancianos que sufren un deterioro en los sentidos del gusto y del olfato?
Por supuesto que sí. Resaltar los sabores de los alimentos puede ayudar a mejorar la alimentación, y como consecuencia, la salud de los ancianos. Agregar a los alimentos sal de mesa u otros mejoradores del sabor como el glutamato monosódico (GMS), condimentos y hierbas aromáticas, u otras esencias y extractos concentrados, puede mejorar el sabor y el aroma de las comidas. De esta forma se logra que el anciano disfrute más de los alimentos y se interese en consumirlos, lo que es importante para mantener su peso saludable, un sistema inmunológico fuerte. Es importante recordar que existen otros factores que se deben tener en cuenta, como la alta presión arterial. Agregar sal de mesa quizás no resulte la mejor opción para resaltar el sabor de los alimentos si el médico ha recomendado una dieta con bajo contenido de sodio. La mejor opción es el glutamato monosódico porque contiene sólo un tercio del sodio que contiene la sal de mesa. Cuando se usan pequeñas cantidades de GMS en combinación con una cantidad reducida de sal de mesa durante la preparación de los alimentos, las propiedades que tiene el GMS para resaltar el sabor permiten que se use menos sal. El GMS resalta los mejores sabores naturales de los alimentos y puede reducir el sodio total en un 30% a un 40% aumentando el sabor apetitoso. Como pauta general, se debería agregar media cucharada de té de GMS por cada 1/2 kilo de carne o cuatro a seis porciones de verduras.
El no contar con los sencillos placeres del gusto y del olfato reduce enormemente la calidad general de vida.
Al comprender con más precisión cómo es que ocurre el proceso de envejecimiento celular se ha visto que la presencia de ciertas vitaminas y minerales pueden ayudar a revertir este proceso de perioxidación u oxidación que lo provoca. Cuando respiramos, cada molécula de oxígeno que entra al organismo pierde uno de sus dos electrones oxidándose. Este "radical libre" comienza a tratar de recuperar su par "quitándolo" a otras moléculas y provocando de paso una reacción en cadena de desequilibrios celulares que incluye a la estructura molecular-genética del ADN. Entonces, comienzan a manifestarse problemas como las depresiones, las demencias, o cardiovasculares. Es aquí cuando una mayor presencia de vitamina E en la sangre podría evitar que la enfermedad de Alzheimer se retrase en manifestarse por un par de años, o que el ácido fólico de frutas y verduras, clave en el proceso con que se genera cada impulso nervioso, ayude a evitar los estados de depresión o pérdida de la memoria.
La presencia de una enfermedad o de un estado de estrés en los ancianos provoca perdida de proteínas, lo que, a su vez, trae como consecuencias una pérdida progresiva de la masa muscular y, por lo tanto, de la funcionalidad que determina, por ejemplo, la capacidad de moverse o de respirar.
Mientras que evitar los rayos del sol o el no consumo suficiente de vitamina D, provoca una peligrosa pérdida de la masa ósea, u osteoporosis culpable de mortales fracturas. La ingesta del grupo de las vitaminas B (tiamina, ácido fólico, B12) está asociada a un buen funcionamiento cognitivo y cardiovascular o a los problemas de gastritis atróficas. La vitamina E es un potencial antioxidante que puede ser de gran ayuda para prevenir enfermedades infecciosas y mejorar su sistema de defensa. Los principales factores asociados a una mala nutrición a esta edad son los que imprime el medio social y cultural en que vive. La soledad y las pocas ganas de vivir. Sentirse incapaz de hacer algo por sí solo, mirar alrededor y comprobar que ya no están aquellos que uno quería, no es algo fácil de asumir y menos en una sociedad que grita a voces que los ancianos no caben en una cultura que avanza a pasos agigantados y que siempre está apurada. Con el pasar del tiempo el envejecimiento se torna obvio, el uso de anteojos bifocales, peinar canas y la presencia de arrugas. Todavía no hay ninguna teoría que explique a ciencia cierta cómo y por que envejecemos. El proceso de envejecimiento se está estudiando desde diferentes ángulos, teniendo en cuenta diferentes procesos y factores que interactúan entre sí, incluyendo cosas tan diferentes como daño celular, daño del ADN, cambios hormonales, cambios en el sistema inmune, y la presencia de radicales libres. Como el envejecimiento es un proceso tan complejo, es poco probable que se encuentre algún proceso que permita demorarlo. Se están estudiando diferentes líneas, tales como antioxidantes, reemplazos hormonales, dietas restrictivas en calorías, y otras terapias, pero por ahora, lo único ciertamente recomendable es llevar adelante un estilo de vida sano.
¿Cuáles son las principales causas de la mala nutrición en las personas ancianas sanas?
- Generalmente viven solas y no pueden manejarse tan fácilmente como antes hacían.
- Tres de cada 5 ancianos tiene problemas para caminar, para hacer las compras y para preparar sus alimentos.
- Padecen depresión que puede tener un efecto negativo en su estado de nutrición ya que aumenta la falta de apetito y disminuye el deseo de prepararse una comida saludable.
- Los problemas bucales, como por ejemplo, la falta de dientes o las dentaduras postizas que no ajustan bien, también tienen un efecto en el consumo de alimentos.
- Ciertos medicamentos, procedimientos y tratamientos médicos que reciben provocan pérdida del apetito.
- Disminuyen los sentidos del gusto y del olfato. Una amplia proporción de la población de más de 65 años padece de algún tipo de pérdida sensorial relacionada con la edad que afecta directamente a la salud en general, a su autosuficiencia y a la calidad de vida.
- Coma Bien: numerosos estudios indican que comer sano ayudan a mantener una vida mejor y más prolongada. Ingiera comidas que tengan proporcionalmente más nutrientes esenciales que calorías, en generales estos alimentos son granos enteros, verduras, legumbres y frutas frescas.
- Haga actividad física: trate de realizar más de 30 minutos de actividad física por día, de ser posible todos los días de la semana, entre los beneficios están el control del peso, mejorar la circulación, aumentar la masa muscular, mayor flexibilidad, mas resistencia y mejor equilibrio.
- Tome poca bebida alcohólica: De preferencia vino tinto, pero más de un vaso de vino al día aumenta el riesgo cardiovascular en la mujer, además de enfermedades hepáticas, pancreáticas y algunos cánceres. El alcohol en exceso puede debilitar el sistema inmune, afectar las capacidades cognitivas y aumenta el riesgo de caídas.
- No fume: el fumar quita el apetito y desnutre; aumenta el riesgo de varios tipos de cáncer diferentes, facilita la hipertensión arterial, el riesgo de ataques y enfermedades pulmonares.
DR. ROBERTO HOLGUIN ALMADA
DRECTOR MEDICO DE LA CASA DE DIABETICO Y TIROIDEO
ENDOCRINOLOGIA Y NUTRICION
CITAS: 2126648
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email: drholguin@hotmail.com
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