|
PRECISIONES SOBRE OBESIDAD INFANTIL
Hábitos de alimentación e ingestión de calorías en niños y adolescentes obesos. fast food. - Adicción, la comida basura, crea una adicción similar a la de muchas drogas duras, incluso produce cambios neurológicos.
La prevalencia de obesidad en niños y adolescentes se ha incrementado en las dos últimas décadas en todo el mundo. Los estudios evidencian que el sobrepeso y la obesidad se asocian con riesgos de desarrollar enfermedades mortales del corazón, arterioesclerosis y diabetes mellitus, incluso a edades más tempranas de las que nos imaginamos. En México, las encuestas nacionales de salud demuestran que tanto el sobrepeso como la obesidad en niños de entre 5 y 11 años aumentaron casi un 40%. La última encuesta nacional reveló que en el país, 26% de los niños en edad escolar presentan sobrepeso y obesidad. En Sonora, los datos son aún más preocupantes, pues el 40% de los niños y el 35% de las niñas padecen sobrepeso u obesidad. Sin duda alguna las modificaciones en el estilo de vida que han sucedido en las últimas décadas, particularmente en zonas urbanas, influyen sobre el balance de energía al promover el sedentarismo y el consumo de alimentos de elevada densidad energética, ricos en hidratos de carbono simples y grasas saturadas, que han desplazado a los alimentos considerados tradicionales. La dieta típica sonorense incluye alimentos de alto valor energético como los frijoles “maneados”, tamales, menudo, gallina pinta, tacos de carne asada, coyotas, que aportan fibra, vitaminas y minerales, pero que adquieren un alto componente de grasa durante su preparación. ..
Esta realidad constituye un verdadero reto tanto para nosotros los profesionales como para los padres encargados ambos de vigilar la salud, crecimiento y desarrollo de los niños en el contexto de lograr una prevención eficaz del sobrepeso y obesidad a través de su identificación oportuna, así como de la educación y fomento de hábitos de alimentación y estilos de vida saludables en el interior de su propio hogar.
OBSERVACIONES INTERESANTES: En reciente estudio se encontró que el consumo de alimentos con calorias en exceso en niños obesos fue superior al de no obesos, lo que puede explicar la presencia de obesidad. Es preocupante el consumo frecuente de refrescos y productos chatarra. La obesidad se debe prevenir a través de la educación y fomento de hábitos de alimentación y estilos de vida saludable. Este tipo de estudios despiertan el interés ya que identifican aspectos ambientales conductuales, cuya modificación puede tener un impacto positivo en la presencia y persistencia de la enfermedad, identificando patrones alimentarios familiares que pueden contribuir al desarrollo de obesidad para ser considerados en programas de prevención. DEFINICION DE OBESIDAD INFANTIL. El exceso de grasa corporal que caracteriza a niños y adolescentes con obesidad se debe a la presencia combinada de factores genéticos y ambientales, y resulta de la ingestión de energía que excede el gasto y los requerimientos para el crecimiento durante un período prolongado de tiempo. Los estudios que han comparado la ingestión de calorías entre niños obesos y no–obesos muestran resultados contradictorios; la mayor parte no muestran diferencias en su consumo promedio, e incluso se ha reportado que es significativamente menor en niños obesos cuando se expresa con relación al peso corporal (kilocalorías por kg de peso por día). Sin embargo, otros estudios sobre conducta alimentaria en niños obesos han demostrado que consumen mayor cantidad de energía que los no–obesos. Los individuos obesos, incluidos los adolescentes, suelen reportar un menor consumo de energía a su consumo real y que la obtención de información sobre sus hábitos alimentarios es mejor cuando los padres participan en la encuesta, lo que puede sugerir la existencia de errores metodológicos en el momento de la evaluación.
EN MEXICO. Se ha descrito que el consumo excesivo de grasas puede ser otra variable relacionada con obesidad de lípidos en el ámbito nacional fue de 47.9 g en niños de 5 a 11 años, siendo más elevada en zonas urbanas, en donde representó 33% del consumo total de energía, a diferencia de las rurales en las que representó 26% .
TRISTE REALIDAD. Conforme avanza la urbanización de los países en vías de desarrollo, los hábitos alimentarios se modifican, especialmente en aquellos que migran hacia zonas urbanas, quienes incrementan el consumo de alimentos energéticamente densos (ricos en azúcares simples, edulcorantes y grasas) y reducen su actividad física. El consumo de comida rápida y bebidas industrializadas, se ha asociado al incremento en el consumo de calorías, desplazamiento de alimentos saludables en la dieta e incremento en el riesgo de sobrepeso.
EL NIÑO OBESO NIEGA LO QUE COME EN EXCESO. Como se ha sugerido en estudios, el hecho de no encontrar diferencias en el consumo diario de energía entre niños obesos y no-obesos puede deberse al sub–reporte de la ingestión de alimentos por niños y adolescentes obesos, motivo por es buena idea incluir a la madre en todas las entrevistas con el propósito de mejorar la calidad de la EN LOS ULTIMOS 20 AÑOS AUMENTO CONSIDERABLEMENTE LA INGESTA DE COMIDA Y BEBIDA CHATARRA. Los niños y adolescentes obesos consumen más calorías que los no–obesos en todos los tiempos de comida, en promedio los niños obesos consume 15.7% de la energía diaria durante los refrigerios, casi el doble de la cantidad consumida en este tiempo de comida por el grupo de no–obesos. Este hallazgo es importante si se considera que 50% de los alimentos consumidos en refrigerios fueron clasificados como "productos chatarra". Estudios realizados en niños en EUA han reportado que la proporción de alimentos que consumen en restaurantes y establecimientos de comida rápida incrementó cerca de 300%, otros han señalado que las bebidas embotelladas (jugos, refrescos y bebidas suaves) representan 20 a 24% del consumo total de energía en niños de todas las edades. Los hallazgos en este estudio con relación a la ingestión de refrescos en todos los tiempos de comida, y en particular en los refrigerios, son consistentes con dichos reportes, especialmente en niños con obesidad. Los niños obesos consumieron mayor cantidad de grasas (y sus fracciones) que los no–obesos, lo que puede relacionarse al mayor consumo de alimentos como las carnes y huevo en todos los tiempos de comida (desayuno, comida y cena). Al expresar el consumo de grasas como porcentaje de la ingestión total de energía, los dos grupos tuvieron una ingestión inferior al límite superior recomendado (30% de la energía como grasa). Es importante señalar que el exceso en el consumo de este tipo de grasa se ha relacionado a la presencia de obesidad en modelos animales y a mayor acumulo de grasa corporal en niños y adultos.
TODOS LOS NIÑOS TOMAN DEMASIADOS REFRESCOS. Estudios previos realizados en niños y adultos de zonas urbanas de México han reportado que el consumo de frutas y verduras es bajo mientras que el de refrescos es excesivo. Es preocupante que los refrescos se encuentren aun entre los productos más consumidos por niños y adolescentes y que los grupos de frutas y verduras no se encuentren entre los más consumidos, tanto en obesos como en no–obesos.
Otro hallazgo interesante de estos trabajos es el hecho que la práctica de un deporte fue reportada más frecuentemente por niños no–obesos y que en este grupo el consumo de calorías fuera superior a sus pares que no practican deporte. Podemos especular que los niños y adolescentes no–obesos que practican un deporte consumen más calorías en respuesta a mayores demandas impuestas por el ejercicio, mientras que los obesos que participan en una actividad deportiva pueden realizarla con menor intensidad sin que implique un incremento en la demanda de energía.
DEFINICIÓN COMIDA CHATARRA
Los alimentos chatarra, también conocidos como alimentos basura, son “productos comestibles artificiales”, elaborados con ingredientes, refinados, purificados, concentrados, aditivos químicos sintéticos y con moléculas de nutrientes químicamente alterados. Son comestibles ricos en nutrientes energéticos como azucares, harinas y aceites refinados, y pobres o carentes de todos los demás nutrientes esenciales y no esenciales como vitaminas, minerales, oligoelementos, nutrientes accesorios, enzimas, coenzimas y fibras dietarías.
Los alimentos chatarra aportan casi exclusivamente energía, produciendo un déficit de casi tipos los demás nutrientes. Los productos de fast food se pueden clasificar en dos grupos: los de influencia y características anglosajonas, como hamburguesas, salchichas y papas fritas acompañadas de salsas y aderezos diversos (mayonesa, mostaza, ketchup...), y los de procedencia mediterránea, como pizzas, bocadillos, tapas y kebabs.
BIOQUMICA DE A OBESIDAD
Los alimentos charra, elevan artificialmente los volúmenes de azúcar en la sangre, por lo que estimulan una hipersecreción de insulina, elevando al mismo tiempo los niveles de colesterol y triglicéridos en plasma sanguíneo y estimulan la glicación no enzimática de proteínas y la inflamación. Incrementan la densidad y la viscosidad sanguínea y dañan el endotelio vascular. Igualmente dañan las proteínas de todas las células del cuerpo como por ejemplo de la sangre, del cristalino de ojos, del sistema nervioso central, del sistema neuroendocrino, de las articulaciones, de la piel, de los músculos etcétera. Por lo tanto dañan e inflaman todo el organismo. Esto es muy preocupante ya que entre más temprano se inicien estos procesos las posibidades de que esto niños mueran prematuramente se incrementan. El exceso de energía es convertido en grasa por acción de la insulina, y acumulado en el tejido adiposo como triglicéridos o glucógeno. Por lo que los alimentos chatarra producen sobrepeso y obesidad.
NO TODO ES DINERO
Recientemente se documento que los indígenas mexicanos gastan hasta el 60% de los subsidios de programas de social a las comunidades rurales en la compra de comida chatarra, y solo un 40% en la producción, afirmaron hoy expertos en nutrición de diversos organismos civiles y oficiales.
En México la epidemia de la mal nutrición y la obesidad se agudiza aceleradamente impidiendo que los niños puedan crecer sanamente y la desnutrición en zonas rurales y la obesidad en zonas urbanas son consideradas como consecuencia del cambio de hábitos en el consumo de la población mexicana que destina mayores recursos a la compra de productos artificiales y destina menores fondos al consumo de alimentos naturales y tradicionales que los ha abandonado.
Según el estudio, el 70% de los niños consume refrescos, en particular de cola, y casi el total de ellos lo hace en ayunas y hasta tres veces al día con la cual sustituyen alimentos de ingesta tradicional como el atole, la leche y los jugos de fruta fresca. Añadieron que el 50% de la población indígena padece de diabetes. Encontraron que las frituras, los dulces, las galletas, el pan dulce, los alimentos instantáneos y los jugos de marca son los de mayor demanda, y estos productos se gasta una parte importante de los ingresos.
Por su parte expertos del Instituto Nacional de la Nutrición (INN) aseguraron que entre las causas más importantes de obesidad y desnutrición, principalmente a las condiciones de pobreza, lo que se refleja en una menor ingesta de alimentos naturales.
Asimismo, señalaron la influencia negativa de la publicidad, falta de agua, la inactividad de la vida sedentaria y, sobre todo, el fácil acceso y mayor oferta de productos chatarra.
VOCES QUE DEBEN ESCUCHARSE. "La violación al derecho de una alimentación sana, especialmente para los niños es una forma de violencia", dijo la coordinadora del proyecto de impacto de comida chatarra en comunidades indígenas y campesinas, Xaviera Cabada.
Por su parte, autoridades del sector de salud y alimentación en México aseguraron que la obesidad y desnutrición revelan la ausencia de regulaciones estatales sobre los productos, la dependencia económica de México en los productos de importación y el abandono del campo.
LA INDUSTRIA ALIMENTARIA MUESTRA POCO INTERES: Estudios científicos realizados en México y en el extranjero han comprobado que el consumo de grandes cantidades de azúcar, grasa y sal generan adicción, por lo que los planes de orientación alimenticia y regulación de calidad se han convertido ya en una demanda ciudadana.
Según datos oficiales, en México el problema de la obesidad afecta en un 70% a los adultos y a uno de cada cuatro niños.
Actualmente México ocupa el segundo lugar a escala mundial en sobrepeso y obesidad, sólo detrás de Estados Unidos y tiene la tasa más alta de incremento de este problema.
Los mexicanos ocupamos el segundo lugar con mayor consumo de refrescos industrializados y el Primer lugar en América latina de sopas instantáneas.
El consumo de este tipo de comida no supone ningún inconveniente para la salud siempre que no se convierta en un hábito ni sustituya a alimentos básicos. Pero lo que está ocurriendo es que cada vez más personas los incluyen como base de su dieta, sin ser conscientes de los peligros nutricionales que ello conlleva.
La comida basura contiene, por lo general, altos niveles de grasas, sal, condimentos o azúcares (que estimulan el apetito y la sed, lo que tiene un gran interés comercial para los establecimientos que proporcionan ese tipo de comida) y numerosos aditivos alimentarios, como el glutamato monosódico (potenciador del sabor) o la tartracina (colorante alimentario).
La comida rápida no sólo contiene muchas más calorías que la comida tradicional, sino que también mina el funcionamiento normal del sistema encargado de controlar el apetito. El trabajo, publicado en Journal Obesity Reviews, revela que estos alimentos considerados como "fast food" contienen una densidad energética muy alta, alrededor de un 65% más elevada que en otros productos utilizados en dietas más saludables.
Hay algunos factores que favorecen el consumo de la comida basura, pero el más importante es el de la publicidad, que afecta en mayor medida a los niños, mucha gente se queja de los regalos que hacen algunas cadenas de comida basura, porque así muchos niños están influenciados por esto.
Los efectos que provoca son algunos como:
1.- ADICCION
2.- El sobrepeso, con solo una comida basura se ingiere la mitad de las calorías que se necesitan en un día.
3.- Elevación de los niveles de colesterol en sangre.
4.- Dificultades digestivas, las altas cantidades de grasa provocan gastritis y mala digestión.
5.- Alteración del sentido del gusto, estos alimentos contienen una cantidad elevada de colorantes, conservantes… lo que hace que con el tiempo se altere la percepción del gusto.
El consumo de la llamada comida basura o fast-food ha aumentado espectacularmente en la última década en los países desarrollados, e incluso ha llegado a los países subdesarrollados donde no tienen información sobre las causas que provocan estos alimentos.
DR. ROBERTO HOLGUIN ALMADA
DRECTOR MEDICO DE LA CASA DE DIABETICO Y TIROIDEO
ENDOCRINOLOGIA Y NUTRICION
CITAS: 2126648
ciberconsulta gratis
email: drholguin@hotmail.com
|